domingo, 20 de marzo de 2016

FE Y RAZÓN: "Al hombre de nuestro tiempo le han cortado las alas. Los pedagogos se disponen a someter al niño a una enseñanza estrictamente científica sin la menor concesión a la fantasía. El crimen de los Materialistas es un pecado contra el Espíritu. Sin contacto con lo divino."



HOMBRE SIN ALAS

En las primeras incursiones del Karl Marx juvenil por el campo de las letras hay unas poesías impregnadas de Satanismo cuyos versos se disparan, como flechas envenenadas, contra el espíritu y contra Dios. Pero esta vez no se trata de una posición circunstancial del joven estudioso que hace un alto en los caminos de la duda para lanzarse luego por derroteros opuestos. Marx se entrega, rendido, en brazos del Materialismo y renuncia a toda evolución posible. Lo que pueda existir de tejas arriba no le interesa ni le importa. Todo lo circunscribe a la vida material estricta. Y sus poesías de la edad juvenil se convierten en punto de partida y en cimientos de edificación científica.

En estas condiciones plantea la lucha, amarga y dura, por la vida. Sin estímulos morales y a ras de tierra. Sin alma y sin Dios.

Le precedieron en esta concepción Materialista los “brasseurs d'affaires” de la época de rápida expansión del Capitalismo. Y Marx, que fue testigo, en Inglaterra, del máximo fenómeno social del siglo pasado, se apresuró a oponer el Materialismo de su doctrina económica al Materialismo del Capital.

Los valores humanos quedaron excluidos de la lucha. Sin el concepto de la santificación del trabajo, sometidos al que el poeta ha llamado “rudo destino que no cree en Dios” y convencidos de la inexistencia del alma, se inició la batalla por la posesión material de las cosas. Ahora vive el mundo -si esto es vivir- este momento terrible, angustioso y dramático. El sentido Materialista de una minoría, sin vida interior, invade la sociedad, y las multitudes, con su fe hecha jirones, se aprestan a una lucha sin entrañas.

Al hombre de nuestro tiempo le han cortado las alas. Su condición angélica de remontarse sobre las miserias de la vida, con la imaginación, se reduce más cada día. Los pedagogos implacables se disponen a someter al niño a una enseñanza estrictamente científica sin la menor concesión a la fantasía.

-Papá, ¿cómo se sostienen las estrellas en el cielo?, balbucea una niña de cuatro años escasos.

-Debido al movimiento de rotación y a las leyes de la gravedad, los astros...

La pobre niña me miró asustada, mientras su padre -un pedagogo cien por cien, buen amigo mío- la mareaba con su explicación científica.

-Esto es una broma de tu padre -dije a la pequeña, encarándome con su agrio profesor improvisado-; las estrellas las sostienen los ángeles con unos hilos de plata.

Eludo describir la discusión que hube de sostener con mi amigo al quedarnos solos. Se mostró indignado. Me negó todo derecho a intervenir en la educación del angelito rubio. Pero el rayo de alegría que pude sorprender en los ojos azules de la pequeña, al recibir mi explicación, me dio argumentos para sostener mi punto de vista.

-No le cortes las alas -terminé diciéndole- que tiempo le queda para que se las arranquen los años y los desengaños.

Esto lo percibe muy claramente el espectador de sí mismo situado en la mitad del camino de su vida. Evoca las grandes horas de la niñez lejana deliciosamente pobladas de fantasía pura. Rompen la marcha los Reyes Magos y figuran en el desfile el ángel de la guarda -“dulce compañía”- que le cerraba a uno los ojos al acostarse; las hadas de los cuentos que se le aparecían en sueños; la Virgen que le dejaba unos caramelos celestiales debajo de la almohada; los gnomos traviesos le ocultaban los juguetes... ¡Cómo se agradece el regalo de esos tesoros de la fantasía, aunque ande mezclado con ellos el “hombre del saco” aterrador!

El crimen de los Materialistas, matar la fantasía, es un pecado contra el Espíritu. “La fantasía que se proyecta anhelosamente en las cosas -dice Eduard Spranger- es un medio de ampliación de las almas”. ¿Cómo serán esas generaciones de niños educados científicamente, pedagógicamente, sin fantasía ni imaginación?... Sin contacto con lo divino, tocados de pseudociencia, rodeados de realidades secas, ¿cómo se las arreglarán para remontar el vuelo y soñar?... Porque el hombre sin alas no tiene otras preocupaciones que la mera utilidad y la simple alimentación. ¿Se quiere que sean estos los fines de la vida?...

Claro está que la creación es bella en sí misma y todos podemos contemplarla. Pero a lo largo de la vida uno ha podido observar que las gentes materializadas suelen ser incapaces de gozar con la contemplación de un paisaje. Porque para encontrar, con Shakespeare, “lenguas en los árboles, libros en los arroyuelos, sermones en las piedras y el bien en todas partes” hace falta cierta espiritualidad y la presión del Dios vivo en el pecho del hombre.

A cambio de dejarse cortar las alas, ¿qué le dan los Materialistas al hombre? ¿Riqueza? Metálico, que no es lo mismo. Porque la riqueza interior no es patrimonio del rico ni del pobre. Pertenece al espíritu y se nutre de fantasía.

El hombre sin alas no tiene más remedio que volver al colectivismo de los insectos o resignarse a que le apacienten sus pastores, poseído por el afán de dominio, dispuesto a saltar como un tigre sobre su adversario, sometido a una disciplina de noria o de cadena sin fin y convertido en brasa de la hoguera del odio.

Por suerte, el hombre sin alas llega aquí demasiado tarde. En los albores del Renacimiento espiritual, reivindicador del Cristianismo, le ha de resultar muy difícil hacer prosélitos. Él pensaba marchar con la corriente y se encontrará que ha de marchar contra ella, es decir, contra una corriente insospechada que acabará por arrastrarles a él y al Materialismo que le engendró.


Santiago Vinardell; 16 de mayo de 1933.






2 comentarios:

  1. El contacto con lo divino no se crea dándole fantasías a los niños, al contrario las ilusiones nos alejan de la Verdad, es decir: de Dios.

    Las desilusiones o desengaños de la juventud y vida adulta son importantes pues nos ayudan a empezar a percibir la realidad como realmente es.

    Ciertamente, el materialismo no es la vía como tampoco las fantasías ilusorias, excepto cuando estas últimas encierran un simbolismo metafórico o parabólico acerca de la realidad, ya sea física metafísica o divina.

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  2. Interesantísimo, estoy completamente de acuerdo. ¡Qué muerto está ya todo lo que pueda escaparse de lo material y lo placentero!

    Por cierto, me guardo la pintura. Es absolutamente preciosa, en concreto, el ángel.

    Gracias por tu trabajo, Valerio. Sigue al pie del cañón.

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