domingo, 21 de octubre de 2012

SAVITRI DEVI 3 (color): "Hombres de tanta calidad como la suya escogen nacer sin ser obligados a ello, y escogen su lugar de nacimiento. Las estrellas formaban el 20 de abril de 1889 un claro dibujo marcando el retorno a la tierra de 'Aquél', quien, una y otra vez, y cada vez de forma más heroica, se interpone contra la acelerada corriente de decadencia universal. Los poderes celestiales, sin embargo, dieron al niño divino dos privilegios: una saludable herencia y un amor apasionado por su Pueblo. A través de ese amor él iba a construir la doctrina Nacional-Socialista."



EL ÚLTIMO NIÑO NACIDO DE LA LUZ

Unos pocos cientos de metros más allá -detrás de la Salzburger Turm y de la amplia plaza rodeada de casas relativamente altas-, fluía el azul-grisáceo río Inn, afluente del Danubio. Había un puente sobre él, tal como hoy en día. El paisaje -suaves colinas verdes, con bosques aquí y allí; y bien cuidadas y acogedoras casas de tejados rojos, y, ocasionalmente, el campanario de una iglesia, entre la orilla del río y las preciosas pendientes verdes en la distancia- era el mismo a ambos lados del puente. La gente era la misma: bávaros alemanes. Pero este lado, donde se encontraba la plaza principal con su vieja fuente, la Salzburger Turm y el “extrarradio”, era llamado “Austria”. El otro lado: Alemania.

El bebé dormía; la madre descansaba; estaba agradecida por los brillantes rayos del Sol y el cercano verano. Para entonces podría sacar al niño siempre que pudiera. Mientras tanto rezaría a la Reina del Cielo para que él pudiera vivir: sus tres primeros hijos habían muerto, uno tras otro. El niño fue bautizado con el nombre de Adolf. Treinta y cinco años más tarde, el hombre en el que se había convertido escribió: “Hoy me parece que el Destino me ha dispuesto felizmente Braunau am Inn como lugar de nacimiento. Esta pequeña ciudad se sitúa justamente en el borde entre los dos Estados germanos, la unificación de los cuales es, para nosotros los hombres de la nueva generación, un trabajo vital que bien merece realizarse por todos los medios”. Él se refiere al “Destino”. Si no fuera por la singularidad de tal afirmación en un libro escrito para millones de europeos, difícilmente preocupados o interesados con la idea del nacimiento o renacimiento, él podría haber hablado, con igual o mayor exactitud, de “su propia elección”. Pues de acuerdo con la Antigua Sabiduría: “hombres de tanta calidad como la suya escogen nacer sin ser obligados a ello, y escogen su lugar de nacimiento”.

Invisible sobre el cielo de la pequeña ciudad fronteriza, las estrellas formaban, el 20 de Abril de 1889, a las seis y dieciocho de la tarde, un claro dibujo marcando el retorno a la tierra de “Aquél Quien Regresa”; el Hombre divino “Contra el Tiempo”: la encarnada Personalidad colectiva de la humanidad superior. Quien, una y otra vez, y cada vez de forma más heroica, se interpone en solitario contra la permanente y acelerada corriente de decadencia universal, y prepara, en dura y sangrienta lucha, el amanecer del siguiente Ciclo de Tiempo, aún incluso estando, durante algunos años o décadas, aparentemente abocado al fracaso. Pues el recién nacido bebé no era otro sino Él.

Nunca las circunstancias habían sido más desfavorables a su reconocimiento, es más, a la posibilidad misma de la toma de conciencia de su misión en el hábito de un soberano predestinado. No sólo había, como cualquiera estará dispuesto a reconocer, un largo camino desde el humilde estatus del niño a aquél que tenía que alcanzar para jugar, en la historia de Occidente, la parte política a la que estaba destinado, sino que nada parecía apropiado para prepararle para la ejecución de su tarea aún más grande, a saber, la de despertar el Alma Aria Occidental a su propia sabiduría natural. La Sabiduría Aria, en su forma consciente y guerrera, en oposición a todos los valores tradicionales del Cristianismo, era desconocida en el mundo occidental de la época -mucho menos en Braunau an Inn-; desconocida, al menos, a todos excepto a unos pocos pensadores solitarios tales como Friedrich Nietzsche. 

Los poderes celestiales, sin embargo, dieron al niño divino dos privilegios principales a través de los cuales él iba, sorprendentemente pronto, a ser consciente de ella; a reinventarla según su propio entender: primero, una pura y saludable herencia, conteniendo lo mejor tanto de la sangre nórdica como de la céltica; la imaginación apasionada y la intuición mística de los Celtas, aliada a la voluntad de poder, minuciosidad, eficiencia y sentido de la justicia (y también perspicacia) Nórdica; y, junto con ello, un amor apasionado, ilimitado e insondable por esa Tierra Alemana que se extiende a ambos lados del Inn así como a ambos lados del Danubio y más allá; y por su Pueblo, sus hermanos de sangre: no aquéllos que son especímenes perfectos de la humanidad superior (pues no hay ninguno en esta Edad Oscura), sino aquéllos que pueden y llegarán a ser como tales, mientras posean el elemento fundamental en ellos.

A través de ese amor -y a través de él solamente- él iba a elevarse a la intuitiva certidumbre de la Verdad eterna sobre la cual iba a construir la doctrina Nacional-Socialista, forma moderna de la perenne Religión de la Vida; esa certidumbre que le separa incluso de los más grandes políticos y le establece directamente dentro de la categoría de los profetas guerreros, fundadores de las más sanas civilizaciones que conocemos; dentro de la categoría de los Hombres “contra el Tiempo”, cuya visión alcanza, más allá de nuestro enfermo mundo condenado a una rápida destrucción, la todavía impensable próxima Edad Dorada, de la cual ellos son los profetas y serán los dioses.




Fin


Maximiani Julia Portas; del título "El Rayo y el Sol."







2 comentarios:

  1. En atención al lector Juan Pablo Herrera-Castro, me permito publicar estos dos posts, quien en su amable comentario nos recuerda un aniversario más del fallecimiento de esta gran partidaria de la ideología del NS que se cumple este 22 de octubre.

    Recordemos pues a esta escritora que plasma en sus obras su ferviente amor al Nacional-Socialismo. Espero que sea del agrado de todos ustedes y en especial para Juan Pablo Herrera.

    Un gran saludo.

    Ana V.

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  2. Genial el blog...el saber no ocupa sitio.he publicado el blog en mi baqueca.Saludo dsd Barcelona .AldeAria-88

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