jueves, 25 de octubre de 2012

MICHAEL GOEBBELS (2 de mayo): "Asciendo como un Fénix de la ceniza que dejó la guerra y la destrucción. ¡Paz! Esta palabra se echa como un bálsamo sobre una herida que todavía sangra temblando. ¡Hermoso hasta el despilfarro para ojos que durante cuatro años no han visto sino ruinas, mugre, sangre y muerte! Soy llevado como una isla flotante ¡hacia la libertad! Mis ojos se beben la belleza divina."




EN EL TREN EXPRESO

"Bajo mis muslos ya no resopla el caballo de pura sangre, ya no estoy sentado en el banquillo de los cañones ni chapoteo en el barro arcilloso de las trincheras abandonadas. ¡Hace cuánto tiempo ya! Entonces todavía andaba yo por las vastas llanuras rusas o por tierras francesas desconsoladamente cañoneadas. ¡Pasó! 

Lentamente me voy liberando. Asciendo como un Fénix de la ceniza que dejó la guerra y la destrucción. ¡Paz! Esta palabra se echa como un bálsamo sobre una herida que todavía sangra temblando. Se me hace que podría tomar con las manos lo bendito de esta palabra.

Cuando miro por la ventanilla veo como pasa nadando, a ambos lados, tierra alemana: ciudades, pueblos, bosques, campos. Un callado sendero camina a través de un sembradío marrón. Sobre sus bordes brotan flores. Niños juegan en calles del pueblo. Altas chimeneas fabriles hieren el aire cristalino. A lo largo de amplios y recostados campos verdes, que iluminan en mil colores y luces, abro la ventanilla y respiro, respiro hondo.

El sol yace sobre la tierra alemana. Quizás así habrán saludado los griegos al mar. ¡Patria! ¡Alemania! Un único florecer en los campos y jardines. ¡Embriagador! ¡Hermoso hasta el despilfarro para ojos que durante cuatro años no han visto sino ruinas, mugre, sangre y muerte! Soy llevado como una isla flotante ¡hacia la libertad! 

Estuve en Frankfurt y he hecho mi reverencia al joven Goethe, caudillo hasta hoy en la lucha de los espíritus. Luchador ejemplar de toda voluntad joven. Nuestra Meca no es Weimar. Llevo solamente un libro en el bolsillo: "El Fausto". Leo la primera parte, para la segunda soy demasiado tonto.

¡Heidelberg! La ciudad que duerme en el adorable valle. En lo alto está el castillo, estudiantes cantan en el andén. Que sigan rodando las impacientes ruedas. ¡Que sigan! Colina que se hace montaña. La tierra vaporea al sol.

Mis ojos se beben la belleza divina."



Dr. Paul Josef Göbbels; del libro semi-biográfico "Michael: El Destino Alemán en las Hojas de un Diario."







3 comentarios:

  1. ¡Saludos!

    Agradable, siguiendo el tono del lenguaje poético. Creo que expresa mayormente un sentido sensorial y afectivo de la palabra. El decaer y el renacer, la sequedad y el retoño.

    Contengo en mí una dubitación un tanto recurrente y deseo proyectársela con la ulterior interpelación: Se que el Doctor Paul Joseph Göbbels no era anti-religioso, pero ¿Fue anticlerical?

    Según cuenta el sacerdote católico y nacionalista argentino, Julio Meinvielle en su opúsculo, titulada “Entre la Iglesia y el Reich” afirma que el ministro Goebbels emprendió una corriente propagandista de difamación dirigida a la clerecía alemana.

    Le agradezco su atenta respuesta, gracias.

    ¡Saludos!

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  2. ¿Qué tal Armando?

    Antes que nada perdone mi tardía en responder a su pregunta, y le agradezco su confianza por formularmela. Espero que el más reciente artículo que usted podrá ver publicado pueda serle de utilidad, así como a los demás lectores.

    Un gran saludo.

    Ana V.

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  3. No se preocupe por ello, yo también no habría podido, últimamente los fines de semana estan abarotados de cosas,obligaciones y trabajos, en fin. Pero siempre trato de organizar eficazmente el tiempo para darle espacio a todo. Gracias y mas bien perdone a mi la tardia.

    !Saludos!

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