sábado, 20 de octubre de 2012

HERMANO TRABAJADOR: "¡Hitler es nuestro líder! Pues él no está pagado por el oro. ¡Llegará el día en que seremos libres! ¡Fieles hasta la muerte! ¡Somos Nacional-Socialistas, soldados del NSDAP!




NUESTROS HERMANOS DE LAS MINAS Y DE LAS CANTERAS

¡Hermanos nuestros de las minas y las canteras!
¡Hermanos nuestros detrás de los arados!
¡Hermanos de las fábricas y de los talleres!
¡Hermanos, sigan nuestros pasos y nuestras banderas!

¡Hitler es nuestro líder! Pues él no está pagado por el oro
Que desde los tronos sionistas rueda a sus pies.
Llegará el día del saldo de cuentas.
¡Llegará el día en que seremos libres!

¡Alemania laboriosa, despierta!
¡Rompe tus cadenas!
Nosotros somos los fieles de Hitler.
¡Fieles hasta la muerte!
Pues un día Hitler nos librará de nuestros males.

Hagamos flamear nuestra bandera, 
Para que la vean nuestros enemigos.
Nosotros triunfaremos si cerramos filas.
Antes éramos Marxistas, Frente Rojo, SPD.
¡Pero ahora somos Nacional-Socialistas, soldados del NSDAP!


"Liederbuch der NSDAP (Cancionero del NSDAP)", 1934 p. 10







1 comentario:

  1. Como dice Leon Degrelle en su obra “Hitler Cien Anos Despues”: “ De nuestras ciudades, de las entrañas de la nada hizo surgir a millones oleadas de estos jóvenes portadores de entusiasmo, ellos sabían que sus cantos proclamaban su fe en la vida. Estaban cerca de todos los dones. En ellos retumbaba su fe en la vida. Estaban cerca de todos los dones. En ellos retumbaba la felicidad profunda, de quienes poseen un gran sueno que ilumina su corazón. Sufriente resplandecía como vivificada por un sol interior. Hitler, el alma firme y segura…

    Cuando nos encontramos con las miradas vacías o escuchamos los inútiles propósitos de tantos jóvenes de hoy, atrapados por la seducción y la satisfacción pasajera, por la moto petardeante, por la droga al acecho de sangre fresca, por las chicas fáciles, por lo fútil convertido en esencial, entonces volvemos a ver a lo lejos, aquellos rostros alegre e intrépidos de una juventud que, en una trayectoria épica desde la nitidez de Italia a los profundos bosques del norte, desde las áridas mesetas castellanas hasta los dorados trigales de las planicies de Pomerania, encontraron su unidad espiritual. Esta juventud llevaba su fe como un estandarte. Fue el tiempo de los gigantes.

    ¡Muchos Saludos!

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