martes, 16 de octubre de 2012

HERMANN GOERING 10 (color): "La nueva organización del Ejército, incluso el Estado Mayor, está constituido respondiendo al principio Nacional-Socialista del Caudillaje. El Mando y la responsabilidad de él recaen en Alemania, exclusivamente en quien ocupa el puesto más alto: el Führer. ¿Cuál sería la suerte del Pueblo alemán si no obtuviera la victoria? ¡Esta guerra no es una Segunda Guerra Mundial; es la Gran Guerra de las Razas! Se trata de saber quién dominará el Mundo."





EL EJÉRCITO ALEMÁN ACTUAL, PLENAMENTE A LAS ÓRDENES DEL FÜHRER

Tras breve revista a los dirigentes de las naciones adversarias de Alemania, de los que calificó de más importantes a Stalin, afirmó que:

“El Führer alemán es el organizador y el director único en todos los aspectos relacionados con la guerra y califico de ridículos los rumores propalados por el adversarlo, de que junto al Führer hay un parlamento de generales.

Con la nueva organización del Ejército, incluso el Estado Mayor, está constituido respondiendo al principio Nacional-Socialista del Caudillaje. El Estado Mayor es una reunión, de oficiales capacitados, cuya misión es ayudar al Mando responsable. El Mando y la responsabilidad de él recaen en Alemania, exclusivamente en quien ocupa el puesto más alto: el Führer.

Para mandar en Alemania, no se necesita hoy día posición social, categoría o instrucción determinadas, elevado origen o edad provecta; lo que se necesita es tenacidad y seguridad de alcanzar el fin propuesto. Por ello existen en el Ejército alemán de hoy, y en particular en la Aviación, oficiales jóvenes en gran número, cuyo heroísmo justificó el rápido ascenso.

La misma disciplina impera en todos los escalones del Ejército y con la misma rigidez se vería apartado un general que no cumpliera su cometido, que el soldado que faltara a su deber. Así se ha logrado crear un Ejército de una sola pieza, afirmado en el concepto Nacional-Socialista y que fiel y valerosamente sigue a su Jefe Supremo.”

El Mariscal recordó seguidamente el esfuerzo de voluntad casi sobrehumano que el Führer demostró en el curso del invierno pasado:

“Cada nueva dificultad no hacía más que reforzar su voluntad, y de este modo todos los obstáculos fueron vencidos. Así se lograron garantizar las condiciones precisas para las grandes victorias conseguidas en este verano.

El Führer predijo con visión profética hasta los más pequeños detalles de la campaña de Francia. Con maravillosa precisión se obtuvo la victoria en los campos de batalla, según los principios planteados por el Führer.

El invierno que viene presentará nuevamente grandes exigencias, que serán vencidas más fácilmente que en el pasado invierno, porque estamos preparados e inmunizados contra estos peligros. Los soviets no han logrado ni en el mismo invierno alcanzar un éxito importante.

En el curso de las operaciones, el Führer se vio obligado a dar órdenes que pueden parecer duras, y yo también tuve que exigir un último esfuerzo. No lo hicimos a la ventura; dimos estas órdenes dos hombres que luchamos durante cuatro años y medio juntos y sufrimos grandes heridas; esto era lo que nos daba la fuerza para ello. Teníamos sobre nuestra conciencia la visión de asegurar la existencia del Pueblo alemán, para que las futuras generaciones conozcan una vida mejor. Por ello, son necesarios inmensos esfuerzos.

¿Cuál sería la suerte del Pueblo alemán si no obtuviera la victoria? Nuestro aniquilamiento seria seguro. ¡Esta guerra no es una Segunda Guerra Mundial; es la Gran Guerra de las Razas! Se trata de saber quién dominará el Mundo. El judío es quien nos ha declarado la guerra a vida o muerte y esta guerra ha de ser ganada por nosotros. Seremos invencibles, mientras seamos un bloque de granito formando la Comunidad Nacional Alemana. El valor de nuestro Ejército es un factor que nadie puede poner en duda. Podemos ser optimistas y así lucharemos por lo objetivos guerreros, que son: la libertad de nuestro Pueblo, la grandeza de nuestro Imperio y la garantía de nuestro porvenir; en una palabra… ¡Alemania!”


Hermann Wilhelm Goering; del discurso del 4 de octubre de 1942 de la "Fiesta de la Cosecha."







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