martes, 30 de octubre de 2012

ADOLF HITLER 22 (color): "La preocupación del Gobierno es la sincera colaboración entre la Iglesia y el Estado; la lucha contra una ideología materialista en pro de una verdadera comunidad popular, sirve a los intereses de la Nación alemana lo mismo que para el bien de nuestra fe cristiana. La existencia de las religiones no está anulada. Los derechos de las Iglesias no sufrirán menoscabo ni variará su posición respecto al Estado."





LA IGLESIA ANTE LA POLÍTICA DE LA ALEMANIA DE HITLER

“El Gobierno Nacional considerará por tanto, como su primera y principal misión, el restablecimiento de la unidad en el espíritu y en la voluntad de nuestro Pueblo. Vigilará y defenderá los cimientos en que se funda la fuerza de nuestra nación. El Cristianismo, como base de nuestra moral, y la familia como célula germinal del pueblo y del Estado, gozarán de su protección más decidida. Quiere hacer del respeto a nuestro gran pasado y del orgullo por nuestras viejas tradiciones, la base para la educación de la juventud alemana. Con ello declara una guerra sin cuartel al Nihilismo espiritual, cultural y político. Alemania no debe ni quiere hundirse en el Comunismo Anarquista.” (1 febrero 1933)

“Los partidos de la lucha de clases han de convencerse de que, mientras Dios me dé vida; haré todo lo posible para destruirlos con todas mis fuerzas y con toda mi voluntad. Nunca, nunca, abandonaré este deber: Hacer desaparecer al Marxismo y sus sicarios de Alemania. Mientras reconciliamos a las clases queremos volver a llevar, directa o indirectamente, a este Pueblo alemán unido hacia las fuentes eternas de su fuerza. Queremos educarles desde la infancia, para hacerles creer en Dios y para hacerles creer en su Pueblo.” (10 de febrero 1933)

“Asimismo, el Gobierno del Reich que ve en el Cristianismo el inquebrantable fundamento de la moral y de las buenas costumbres del Pueblo, concede grandísimo valor a las amistosas relaciones con la Santa Sede y trata de darles expresión.” (23 de marzo 1933)

“La preocupación del Gobierno es la sincera colaboración entre la Iglesia y el Estado; la lucha contra una ideología materialista en pro de una verdadera comunidad popular, sirve a los intereses de la Nación alemana lo mismo que para el bien de nuestra fe cristiana.” (23 de marzo 1933)

“La existencia de las religiones no está anulada. Los derechos de las Iglesias no sufrirán menoscabo ni variará su posición respecto al Estado.” (23 de marzo de 1933)

“Hemos conducido durante ocho meses una valiente campaña contra este Comunismo que amenaza nuestra nación entera, nuestra cultura, nuestro arte y nuestra moral pública. Hemos acabado con los que niegan a Dios. Hemos de agradecer humildemente al Todopoderoso, el que no haya permitido que nuestra lucha contra el paro, el desastre y la salvación del campesino alemán, haya sido en vano.” (14 de octubre de 1933)

“Todo lo que hemos limpiado en Alemania en estos meses es increíble. Y este proceso de limpieza no se detendrá. Igualmente hemos iniciado la lucha contra el apartamiento de la Iglesia. Sin que por ello nos atemos a ninguna confesión determinada, hemos impulsado de nuevo la religiosidad, porque estábamos convencidos de que el Pueblo necesitaba y necesita esta creencia, por ello hemos acabado con las organizaciones que no eran de Dios, no quedándonos en meras declaraciones. Y, sobre todo, hemos expulsado a sus curas de los partidos políticos y los hemos devuelto a la Iglesia. Es nuestro deseo que nunca más vuelvan a una zona que les quita honradez y en la que necesariamente se encontrarán enfrentados a millones de personas las cuales aunque en su fuero interno quieren ser creyentes, desean ver a los curas sirviendo a Dios y no a un partido político.” (24 de octubre 1933)

“Las estirpes alemanas son los cimientos, queridos por Dios, de nuestro Pueblo.” (30 de enero 1934)

“No menos profunda es la explicación del nuevo Estado con las dos iglesias cristianas. Penetrados del deseo de asegurarle al Pueblo alemán los grandes valores religiosos, éticos y morales anclados en las dos confesiones cristianas, eliminamos las organizaciones políticas robusteciendo, en cambio, las instituciones religiosas. Pues un acuerdo con un Estado fuerte Nacional-Socialista, es de más valor para la Iglesia que la lucha confesional de Asociaciones políticas a las cuales, la necesidad de coaliciones y compromisos, obliga siempre a conseguir para sus adeptos ventajas personales a costa del abandono del ideal de una verdadera e íntima educación y consolidación religiosa del Pueblo. Pero todos tenemos la esperanza de que la fusión de las iglesias y confesiones evangélicas de los “países” alemanes en una Iglesia nacional evangélica, puede satisfacer plenamente los anhelos de quienes creían que había que temer un desmayo de la fe, por el desparramamiento de la vida evangélica. Al mostrar este año el Estado Nacional-Socialista su respeto ante la fuerza de las iglesias cristianas, espera de éstas el mismo respeto ante la fuerza del Estado Nacional-Socialista.” (30 de enero 1934)

“Es un gran merecimiento del movimiento Nacional-Socialista el que, este año pasado, haya procedido por vía legislativa al primer ataque contra la lenta decadencia que amenazaba al Pueblo. A las objeciones que se hacen principalmente por parte de la Iglesia y a la oposición contra esta legislación, tengo que replicar lo siguiente: Hubiera sido más conveniente, más sincero y sobre todo más cristiano, haber seguido en los decenios anteriores a los que aniquilaban conscientemente lo sano de la vida, en lugar de incitar contra los que no quieran más que evitar todo lo enfermo. El dejar de hacer en este terreno no es sólo crueldad contra las inocentes víctimas individuales, sino también una crueldad contra la totalidad del Pueblo. Si las cosas hubiesen seguido el curso de los últimos cien años, el número de los asistidos por la Beneficencia pública se aproximaría un día amenazadoramente al de los que, en último extremo, son los únicos que llevan el peso de la conservación de la comunidad. No son las iglesias las que alimentan estos ejércitos de desgraciados, sino el Pueblo el que tiene que hacerlo. Si las iglesias se declarasen dispuestas a tomar bajo su cuidado y amparo estos enfermos hereditarios, de buen grado accederíamos a renunciar a su esterilización.” (30 de enero 1934)

“Desde la introducción del Cristianismo, se han difundido ininterrumpidamente en la comunidad europea de pueblos y de destinos, ciertas ideas que han tendido puentes sobre las fronteras estatales y nacionales y han creado elementos de unión.” (21 de mayo 1935)



Adolf Hitler; "Extracto de discursos políticos en el III Reich."







4 comentarios:

  1. Aquí les dejo unos extractos de artículos muy interesantes sobre las falsedades de la Alemania de Hitler y la navidad. (Nota: Mas adelante esta un discurso del Honorable Doctor Joseph Goebbels de navidad)

    -“No son pocas las voces que afirman que el Nacional Socialismo tiene intención de eliminar las raíces cristianas de Alemania y Europa y sumergirlas en una era de oscuridad pagana en la que se adoren a los viejos héroes nórdicos en una suerte de fiesta festiva del solsticio de invierno conocida como Julfest.” –

    Camaradas,
    El Reichsminister de Propaganda e Iluminación Pública Joseph Goebbels se ha aupado hoy a los micrófonos de la Radio Alemana para dedicarle a todo el Pueblo Alemán unas palabras con motivo de las fiestas navideñas:

    ¡Felices Navidades Nacional Socialistas!

    Mientras hablo en la Nochebuena por la radio al Pueblo Alemán, soy también el portavoz de la patria ante todos nuestros soldados que se encuentran lejos de casa durante esta Navidad de Guerra de 1941. Sé que innumerables personas envidian mi capacidad de poder hablar a través del éter a millones de alemanes en muchas tierras y continentes. ¡Cuántos hombres y mujeres, hijos e hijas, desearían poder estar en mi lugar y saludar a sus hijos, maridos, hermanos o padres! ¡Cuántos soldados y alemanes en el extranjero desearían poder subirse a este micrófono y hablar a sus madres, padres, hijos o hermanos y hermanas!

    Hoy tengo que hablar por todos ellos. Debo ampliar el saludo y los más profundos deseos desde aquí a allí y desde allí a aquí. Hablaré poco de política esta tarde. Todos sabemos lo que nosotros los alemanes tenemos que decir acerca de la situación del mundo y el futuro. Todo el mundo sabe que debemos resistir las tormentas de la era actual hasta que la victoria sea nuestra. Esto se ha hecho claro en los últimos años y no necesito decir nada acerca de ello.

    En su lugar, quiero hablar de los pensamientos y sentimientos que nos mueven a todos nosotros esta Nochebuena. Hablaré durante media hora como una persona a otra. Consideraré las dificultades del siglo en que nos encontramos, y miraré tanto hacia atrás como hacia delante.

    Hay pocos regalos bajo el árbol de navidad este año. Los efectos de la guerra son evidentes también allí. Hemos enviado nuestras velas de navidad al Frente Este, donde nuestros soldados las necesitas más que nosotros. En vez de producir muñecas, castillos, soldados de plomo y armas de juguete, nuestras fábricas han estado produciendo las cosas esenciales para el esfuerzo de guerra. Nuestras tropas son la primera prioridad.

    Pero los regalos no son lo más importante de la Navidad en cualquier caso. Desde que ya no podemos celebrar la Navidad con la generosidad y el derroche del pasado, quizás podamos recordar más su naturaleza espiritual. En vez de entregar regalar a nuestra familia, amigos y comunidad, hoy expresamos nuestro amor entre nosotros y nuestra fe en todo lo que nos une. Anhelamos que un puente de oro se extienda a todos aquellos a quienes amamos a través de los lejanos países, océanos y continentes.

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  2. Todos los ojos miran a la patria. Nuestros soldados y alemanes en el extranjero (Volksdeutsche) sobre todo han aprendido cómo de hermosa es en el pasado año. Ésa puede que sea la razón por la que han combatido con tanto valor y lealtad por ella. Querían protegerla de los horrores de la guerra. Todo lo que han dejado atrás cuando han atendido a la llamada del deber esperan encontrarlo a su regreso tal y como estaba cuando se marcharon. La guerra se ha convertido en una escuela que ha acentuado el amor que todos nosotros sentimos por la patria. Sean cuales sean las dificultades de hoy o de mañana, el individuo halla allí el significado de su devoción, de su sacrificio, de su valor. Esta tercera Navidad de Guerra la celebramos de manera más espartana y modesta que antes, pero estamos protegidos y guardados contra las amenazas de nuestros enemigos. Debemos agradecer a aquellos que nos defienden, nuestros hijos, padres y hermanos, quienes han aprendido sólo en tierras lejanas entre gentes extranjeras cuánto quieren a su patria y a su pueblo.

    ¡La gran tarea exige el mismo sacrificio de nosotros! Las más duras exigencias recaen sobre nuestros soldados. Ellos están pasando su tercera Navidad lejos. Su patria se encuentra en el centro en torno a lo cual oscilan sus pensamientos y deseos. Su mayor orgullo ha de ser que están defendiendo la patria y protegiéndola de la furia de la guerra. Han aprendido los terrores del combate moderno que los rodea cada día. Seguramente merecen la pena sus grandes y valerosos esfuerzos con tal de ver que su pueblo y su Patria no sufren el mismo destino que innumerables pueblos y ciudades en países enemigos. ¡Pensad en lo que habría sido de sus padres, sus mujeres y sus hijos si no hubiesen defendido la patria! Cada soldado alemán debería recordar eso. La patria sólo puede ser como ellos y imaginan y como esperan encontrarla cuando vuelvan, si millones de sus padres e hijos la defienden.

    Lo mismo resulta cierto para todos los alemanes que viven en el extranjero. A menudo viven en un mundo extraño, a veces hostil. No debería sorprendernos que no seamos siempre amados cuando defendemos nuestro derecho a la vida. Envidia y desconfianza, odio y persecución a menudo rodean a nuestros compatriotas. De vez en cuando leemos sobre ello en los periódicos, pero ellos lo experimentan día a día. En una minúscula minoría, son los objetivos de la propaganda hostil a Alemania. Se bufan de ellos, los acosan, registran sus casas y los encarcelan. ¿Cómo puede ser que lo soporten todo con orgullo y dignidad? Aman a la patria incluso más de lo que lo hacemos nosotros y le dan toda su devoción. Para nosotros, hablar alemán es una rutina, pero a ellos les escupen por ello. Nosotros leemos periódicos alemanes cada día, ellos los reciben meses después y se los pasan de mano en mano como un mensaje de la amada patria. Nosotros escuchamos la radio alemana cada noche, ellos ajustan sus aparatos durante horas para recibir algunas pocas palabras desde la patria. Nosotros vemos nuestras películas y noticiarios alemanes cada vez que nos apetece, pero ellos tienen que reunirse en secreto para ver una copia de una película como “La Campaña del Oeste” de la que nosotros prácticamente ya nos hemos olvidado.

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  3. Ellos, también, preferirían estar en casa antes que en el extranjero, pero se quedan en sus puestos para servir a la patria. No los desgasta el odio ni la sospecha. Son los pioneros de la germanidad en el mundo. No están ahí fuera para conquistar el mundo, como dicen nuestros enemigos, sino para defender su etnia. Esta Nochebuena, pensamos tanto en ellos como en nuestros soldados, porque sabemos que sabemos que esta Navidad es una festividad profundamente alemana que nos vincula a todos. Quizás piensen hoy que, aunque sus tareas son difíciles, al menos lo tienen más fácil de lo que lo tuvieron los alemanes en el extranjero durante la Guerra Mundial, durante la cual a menudo no tuvieron ninguna noticia desde la patria excepto las que nuestros enemigos quisieron que oyeran. Hoy, al menos están conectados a nosotros a través de la radio. Reciben nuestras noticias y discursos, escuchan música alemana y canciones alemanas, saben de las heroicas batallas de nuestras tropas. En resumen, sus imaginaciones tienden un puente que cada día les hace regresar a casa.

    Y pueden estar tranquilos. Ellos no experimentarán la vergüenza de 1918, cuando el colapso del pueblo alemán les asestó un golpe demoledor. Hoy la patria sabe lo que se espera de ella, y está esforzándose al máximo. Ellos no han desertado de nosotros y nosotros no desertaremos de ellos. La patria no sería digna de los sacrificios que millones están haciendo por ella si no es siquiera capaz de luchar por ser dignos de ellos. En verdad no es sencillo. Debe abandonar muchos hábitos familiares y aceptar un millar de pequeñas y grandes privaciones. Aquellos que viven en zonas que están siendo atacadas desde el aire tienen mucho que soportar y merecen el mayor elogio y el más cálido reconocimiento.

    Toda la nación es merecedora de la gran época en la que vivimos. Aún así, todas las cargas de la patria son sólo una fracción de los sacrificios, cargas y privaciones, acciones y peligros que nuestros soldados soportan, o de las persecuciones que los alemanes en el extranjero soportan sin descanso. Nosotros en casa, Dios lo sabe, no tenemos motivos para quejarnos. Tenemos que aceptar las exigencias de la guerra. La guerra nos ha hecho más duros. No ganaremos a través de debilidad. Tenemos que ser valientes y estar siempre dispuestos. No se nos concederá la victoria; tenemos que ganárnosla. Cada uno debe hacer su parte. Incluso en esta Nochebuena eso debe ser el centro de nuestros pensamientos. Llegará el día en que las exigencias de la guerra formen parte del pasado. En una Navidad venidera, nos acordaremos de esta Noche Buena. Bajo la cariñosa luz del recuerdo, ninguno de nosotros deseará habérsela perdido. Todos los muertos de la guerra brillarán como héroes resplandecientes ante nuestros ojos, todos aquellos que han entregado sus vidas para obtener una mejor vida para su nación.

    Probablemente no hay nadie entre nosotros en este momento que no mire a lo alto hacia el cielo. La guerra nos ha enseñado no sólo a ser fuertes contra nuestros enemigos, sino también a aceptar nuestro destino y la voluntad de su divino soberano. Agradecemos al Todopoderoso las orgullosas victorias que nos ha concedido de nuevo. Continuaremos luchando hasta que la victoria total sea nuestra.

    Nuestro tiempo juntos ha terminado. Nuestros soldados se sientan juntos y hablan de casa. En casa sólo pensamos en ellos y hablamos en espíritu con ellos. Los alemanes en el extranjero piensan una vez más en el Gran Reich de los Alemanes. A continuación todos regresaremos a los problemas y dificultades, cargas, sacrificios y privaciones de la vida cotidiana. Puede que nunca olvidemos que todos nosotros tenemos una responsabilidad, cada uno a su propio modo, de trabajar y luchar por una rápida victoria.

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  4. Mantenemos nuestros ojos fijos en ello. No dudamos durante un solo minuto. Al pensar en el Führer, quien esta tarde, también, se encuentra en todos aquellos lugares donde los alemanes se reúnen, nos acordamos de la Patria. Será mayor, más hermosa, más próspera después de que la guerra haya terminado. Será una patria orgullosa y libre para todos nosotros. Queremos agradecerle eso al Führer. Él puede fiarse de su gente en el frente, en casa y en todo el mundo. Él nos dirige, y nosotros le seguimos. Sin el menor asomo de duda, la seguimos blandiendo la bandera y el Reich. La bandera y el Reich serán puros e inmaculados cuando llegue la gran hora de la victoria.

    Os saludo desde lo más hondo de mi corazón. Antes cantábamos sobre la paz sobre la tierra en nuestras canciones. Ahora ha llegado el momento de luchar por ella. ¡Paz a través de la victoria! Ése es nuestro eslogan.

    Que mis palabras lleven el aroma de la patria a lo lejos en el Este y el Oeste, al frente contra el Bolchevismo, a los desiertos del Norte de África, a los mares donde nuestros submarinos y buques de guerra navegan, a las más distantes naciones y continentes y a la más alejada esquina de la tierra donde todavía late un corazón alemán, y también a la propia patria, a las ciudades y el campo, a cada cabaña y hogar.

    Es lebe Herr Doktor Goebbels!
    Fröhliche Nationalsozialistischen Weihnachten!

    ¡Saludos!

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¡SE AGRADECE SU APORTACIÓN A ESPEJO DE ARCADIA!