jueves, 11 de octubre de 2012

ADOLF HITLER 14 (color): "El Mundo quedó en una situación de crisis económica que se agravaba sin cesar. La locura de la llamada paz de Versalles no llevó a la destrucción a la economía alemana solamente, sino a la destrucción de la economía de otros países, comprendida la de los Estados victoriosos. En Alemania, la disgregación interior del Pueblo era tan grande; la hacienda pública y la economía del país se encontraban en vísperas de una quiebra completa. He aquí la herencia que fue entregada el 30 de enero de 1933... La única solución posible era la Revolución."

Hindenburg y Hitler


LA HERENCIA RECIBIDA EL 30 DE ENERO DE 1933

"Con una obstinación incansable, la Judería Internacional intentó robar y explotar a la nación por medio de los Capitalistas, para asfixiarla moral y económicamente y preparar el terreno al advenimiento de un Bolchevismo judaico. La locura de la llamada paz de Versalles no llevó a la destrucción a la economía alemana solamente, sino a la destrucción en iguales proporciones de la economía de otros países, comprendida la de los Estados victoriosos.

El Mundo quedó en una situación de crisis económica que se agravaba sin cesar. El paro se sentía no solamente en el Pueblo alemán, sino en los ricos países del Oeste y, sobre todo, en los Estados Unidos. En el invierno de 1932-33, el número de parados en Alemania era de siete millones y el número de obreros que trabajaban parcialmente era aproximadamente igual. La metrópoli inglesa, que dominaba la cuarta parte de la superficie terrestre; tenía dos millones y medio de parados. Los Estados Unidos de América, con sus riquezas inmensas del suelo y con su fertilidad ilimitada, tenía trece millones de parados, en cifra redonda.

En Alemania, la situación de la vida general correspondía al estado económico. Desgarrada en una innumerable cantidad de partidos, paralizada por el egoísmo de los representantes del país y por los intereses de los diferentes partidos políticos y agrupaciones profesionales, parecía imposible a cada Gobierno, cualquiera que fuese su composición, realizar las tareas más urgentes para el mantenimiento de la vida de nuestro Pueblo. La disgregación interior del Pueblo era tan grande que la única solución posible era la Revolución.

Mientras los dirigentes judíos de los partidos políticos y las hienas financieras destruían la base de la vida política y económica de la nación, los agitadores, también judíos, buscaban la revolución Bolchevique. Era evidente que si catorce años de Marxismo, de Democracia y de Parlamentarismo habían logrado destrozar a Alemania, un año de régimen Bolchevique hubiera bastado para destruir completamente al Reich. El Pueblo alemán se encontraba dislocado interiormente, abatido, quebrantado.

La hacienda pública y la economía del país se encontraban en vísperas de una quiebra completa. Catorce millones de hombres no tenían trabajo suficiente y otros no tenían ninguno, mientras que la economía se hundía cada vez más, el comercio se extinguía, la navegación y el tráfico disminuían visiblemente, el labrador perdía su granja, desaparecía paulatinamente la alegría de vivir y el creciente descenso del número de nacimientos permitía prever matemáticamente el fin de nuestro Pueblo. He aquí la herencia que fue entregada el 30 de enero de 1933."


Adolf Hitler; del discurso del "10° aniversario de la toma del poder."







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